
Ibercivis nace de la colaboración de diferentes grupos de investigadores en distintos campos científico-tecnológicos con el objetivo de crear una nueva plataforma nacional de ciencia basada en la computación ciudadana. Sus principales referentes internacionales son el proyecto SETI@home y la Infraestructura Abierta de Berkeley para la Computación en Red (Berkeley Open Infraestructure for Network Computing) o BOINC. En España tiene un claro antecedente en el proyecto Zivis.
SETI es el acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Existen numerosos proyectos SETI, que tratan de encontrar vida extraterrestre inteligente, ya sea por medio del análisis de señales electromagnéticas capturadas en distintos radiotelescopios o bien enviando mensajes de diversa naturaleza al espacio con la esperanza de que alguno de ellos sea contestado. Uno de los proyectos más famosos es SETI@Home, creado en 1999, que está siendo apoyado por miles de personas de todo el mundo mediante el uso de sus ordenadores personales, que procesan la información capturada por el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).
BOINC fue creado originalmente para solucionar los problemas de seguridad de SETI@home, pero tuvo tan buena acogida que varios proyectos de computación distribuida de tipo científico (física, medicina nuclear, climatología) fueron lanzados bajo la misma plataforma.
BOINC es una plataforma de software desarrollada bajo la filosofía del código abierto y disponible bajo la licencia GNU LGPL. Actualmente es considerada como un superordenador ciudadano, que dispone de unos 485.000 ordenadores activos en todo el mundo y gracias al cual se desarrollan más de 50 proyectos de investigación; entre ellos, los proyectos de la plataforma Ibercivis.
El proyecto Zivis se desarrolló en Zaragoza durante los meses de abril y mayo de 2007. Zivis pretendía obtener una potencia de cálculo que lograra aportar resultados competitivos a nivel internacional en la simulación de plasmas de fusión. Este proyecto, basado en BOINC, tuvo un enorme éxito de participación: se consiguieron un número de horas cedidas muy superior al esperado, cerca de 800.000, y en él participaron casi 3.000 internautas que aportaron 5.200 ordenadores y 7.200 procesadores.
Zivis fue un éxito tanto en el terreno científico como en el sociológico. En el terreno científico, la "infraestructura virtual" formada por los ordenadores de los ciudadanos resultó una herramienta potente para hacer cálculos. Y desde el punto de vista sociológico resultó que quien había puesto su ordenador a disposición de la investigación desarrolló un gran interés sobre lo que hacía su equipo mientas lo dejaba ocioso. Los ciudadanos se interesaron por la investigación subyacente y participaron en los foros de internet vinculados a la misma. Muchos comprendieron por primera vez algo de la física de fusión.